La adaptación a las nuevas tecnologías nos toca a todos…

En Menntun compartimos los principales hallazgos de la investigación How Health Care Professionals Use Social Media to Create Virtual Communities: An Integrative Review de los Doctores Kaye Rolls, Margaret Hansen, Debra Jackson y Doug Elliott, publicada en el Journal of Medical Internet Research, edición de junio de 2016. La mayoría de los estudios señalan que los profesionales…

a través de Comportamiento de los Profesionales de la Salud en Redes Sociales — Menntun e-learning en Salud

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Calidad del aire en Bogotá para Dummies

Calidad del aire en Bogotá para Dummies

Ningún nivel  de contaminación ambiental es seguro para la salud.

Los materiales contaminantes del aire son diversos, igual que sus fuentes; lo que más se analiza, y ustedes lo habrán visto, es el Material Particulado (PM: Particulated Matter por sus siglas en Inglés), este material se clasifica según su tamaño en PM 10 o PM 2.5 y es importante porque estos  tamaños de partículas son los que logran penetrar los pulmones y causar potenciales daños.

Ahora bien, cuando se analiza el estado de salud en relación con la contaminación hay diversos datos no muy esperanzadores. Por ejemplo, anualmente se atribuyen 58000  muertes a causa de complicaciones respiratorias relacionadas con la contaminación, de igual manera, en Bogotá se observa un incremento de visitas a urgencias por síntomas respiratorios en los picos más altos de contaminación. Los niños que viven en sectores más contaminados presentan mayor número de enfermedades respiratorias y así por mencionar solo algunos.

Volvamos a los agentes contaminantes en el ambiente de Bogotá, en el que se encontraron concentraciones altas de PM10, el criterio “alto” está definido de diferentes maneras, cada quien puede acomodarlo según la escala que use, de acuerdo con la escala de la OMS (Organización Mundial de la Salud). Si usamos otras normas internacionales (IT International Targets), ningún país en Latinoamérica tiene niveles aceptables, incluyendo a Bogotá, que está lejos de tenerlos, recordando que el nivel aceptable debería ser cero, lo cual es remotamente posible en un mundo industrializado.

Veamos el PM como una bolsa donde metemos muchos contaminantes de diferentes fuentes hasta llenarla. Uno de ellos es el famoso polvo de las calles, que si bien sí contribuye a llenar la bolsa de PM10, es también el resultado de la combustión de otras fuentes contaminantes. Es decir, que llena la bolsa no es tan fácil establecer con certeza de dónde proviene cada uno. Un estudio reciente demuestra que a la formación este polvo contribuye un 23% a la contaminación, pero las fuentes móviles aportan el 65% a la contaminación total.

Es decir que el polvo no es el mayor problema de la contaminación, además,  si se tiene en cuenta, también está formado por contaminantes de las fuentes móviles: carros públicos y privados, motos y buses.

Está claro que los niveles de muerte y afectaciones infantiles por enfermedad respiratoria se den, en mayor parte, a respirar este mal aire. También está claro que gran parte de la contaminación está dada por combustibles fósiles, sin embargo, es preocupante que las discusiones continúen siendo únicamente los precios y la infraestructura de su producción, puro bla, bla, bla petrolero. Acá la vida y salud de TODOS debería primar y ser lo más importante.

Así que: debemos incluir tecnologías limpias en las nuevas flotas de todos los sistemas de transporte público ¡limpias es limpias! no un veneno en menor concentración (un motor Euro V, por ejemplo). Se trata de dar el primer paso, de verlo como una inversión en salud y calidad de vida.

Recuerde que usted como ciudadano también suma, debemos racionalizar el uso del carro, usar con más frecuencia la bicicleta, reciclar, en fin… un sin número de actividades posibles con las que podemos aportar para reducir los niveles de contaminación. Por último: usted puede elegir qué come, qué bebe, qué ropa viste, pero el aire que respira NO, ese no toca a todos. No lo olvide señor alcalde

 

Acá está la bibliografía de los estudios y datos. No son míos, no los inventé:

Riojas-Rodriguez, Horacio & Soares da Silva, Agnes & Texcalac Sangrador, José Luis & Moreno-Banda, Grea. (2016). Air pollution management and control in Latin America and the Caribbean: Implications for climate change. Revista Panamericana de Salud Pública. 40. 150-159.

 

Ramírez Hernández, Omar & Verdona, Ana M & Amato, Fulvio & Catacoli Jimenez, Ruth & Rojas, Nestor & de la Rosa, Jesús D.. (2018). Chemical composition and source apportionment of PM10 at an urban background site in a high–altitude Latin American megacity (Bogota, Colombia). Environmental Pollution. 233. 142-155. 10.1016/j.envpol.2017.10.045.

La ELA también afecta los músculos de la respiración

En estos días las noticias han mencionado una enfermedad llamada ELA, a raíz de un movimiento en las redes sociales donde el reto es lanzarse agua fría para recoger fondos, que se destinarán a la investigación sobre esta enfermedad. Respetamos este tipo de iniciativas y esperamos aporten y logren finalmente ayudar a las personas con ELA y sus familias.

 Hoy no queremos lanzarnos agua fría, solo pretendemos informar a la comunidad sobre esta enfermedad y así contribuir a su divulgación. 

La ELA: Esclerosis Lateral Amiotrófica, es una enfermedad del sistema nervioso que ataca a las células nerviosas (neuronas) que están en el cerebro y la médula espinal. Estas neuronas transmiten mensajes desde el cerebro y la médula espinal hacia todos los músculos del cuerpo (brazos, piernas, etc.). Es por eso que los síntomas inician con problemas leves al caminar, escribir e incluso hablar.

Poco a poco, la persona pierde la fuerza y no puede moverse. Cuando comienzan a fallar los músculos del pecho, la respiración se dificulta. El uso de un respirador puede ayudar, pero la mayoría de las personas con esta enfermedad fallece por insuficiencia respiratoria.

La enfermedad suele atacar entre los 40 y los 60 añosy es más común entre los hombres que entre las mujeres.

No se conoce la causa de la enfermedad. Puede ser parte de una tendencia familiar, pero generalmente se presenta aleatoriamente. No existe una cura. Las medicinas, la terapia física y respiratoria pueden aliviar los síntomas y, algunas veces, prolongar la supervivencia y mejorar hasta donde es posible la calidad de vida de los pacientes.

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